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Contabilidad

Cómo analizar un balance de situación

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Todas las sociedades mercantiles están obligadas a presentar sus cuentas anuales ante el Registro Mercantil con una periodicidad de 12 meses. El proceso es el siguiente: se aprueban en la asamblea de socios en los primeros seis meses del año y se depositan en el Registro Mercantil durante el mes siguiente a su aprobación. El balance de situación es uno de los documentos que integran las cuentas anuales. Aquí vamos a ver cómo analizar un balance de situación.

¿Qué es un balance de situación?

El balance de situación que indica la buena o mala salud económica de la empresa. Es un documento que nos ayudará a tomar decisiones de futuro, ya que muestra la situación de una empresa en un momento determinado.

Podemos definirlo como un documento financiero que muestra los activos, los pasivos y el patrimonio neto de la empresa en un momento específico. Es decir, un balance es un documento que nos dice qué tiene una empresa y cómo se ha financiado.

Es muy importante recalcar el último detalle de la definición: “en un momento determinado”. Y es que si elaboramos el balance el día 31 de diciembre al término del ejercicio económico del año, este mostrará la situación de la empresa en ese día. Porque, al día siguiente, cuando realicemos la primera venta o compra, la situación ya habrá cambiado. Por lo tanto, el balance de situación no es válido para ver la evolución de la empresa, sino para consultar los datos económicos en un momento dado (cierre del ejercicio).

Estructura del balance de situación

El balance se divide en dos grandes apartados, el activo y el pasivo, que incluye patrimonio neto y pasivo. Y, a su vez, cada uno de ellos está subdividido.

El activo muestra las posesiones de la empresa, todos los bienes y derechos de los que es titular la compañía. Por ejemplo:

  • El local donde se ejerce la actividad principal del negocio.
  • Una nave industrial que sirve como almacén.
  • Sillas, mesas y demás mobiliario.
  • Una furgoneta de reparto.
  • Los productos que vendemos y los que tenemos en el almacén.
  • Una cuenta bancaria con 20.000 euros.
  • Una factura pendiente de pago por importe de 4.000 euros.

A su vez, el activo está dividido en activo corriente y activo no corriente.

El Activo

El activo corriente o circulante serían aquellas partidas que se pueden convertir en dinero en menos de un año. Teniendo en cuenta las partidas anteriores, pertenecerían al activo corriente la siguientes:

  • Factura de 4.000 euros pendiente de cobro (deudores comerciales y otras cuentas a cobrar).
  • Los productos que tenemos en stock (existencias).
  • Los 20.000 que tenemos en la cuenta (efectivo y otros activos líquidos equivalentes).

El resto sería el activo no corriente o inmobilizado. Aquellos que la empresa no tiene intención de vender.

  • Inmobilizado intangible: derechos susceptibles de valoración económica como patentes, leasing, fondos de comercio, etc.
  • Inmobilizado material: bienes materiales como el local, almacén, furgoneta, mobiliario.
  • Inversiones financieras a largo plazo: acciones en otras empresas, fianzas para desarrollo de actividades, etc.

El Pasivo

El pasivo, por su parte, muestra las fuentes de financiación, propias (patrimonio) y ajenas, que se han usado para disponer del activo, y se dividen entres grandes bloques:

  • Patrimonio neto, también conocido como fondos propios o pasivo no exigible. Son aquellos recursos financieros que no pueden ser demandados por terceros. Por ejemplo: el capital social de la empresa, las reservas, el beneficio no distribuido del último ejercicio, etc.
  • Pasivo no corriente o exigible a largo plazo. Son aquellas partidas que tienen un plazo de exigibilidad superior a un año.
  • Pasivo corriente o exigible a corto plazo, que serían nuestras deudas exigibles en el plazo de un año o menos. Es decir, pagos a proveedores, bancos, organismos públicos, etc.

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Dado que nuestros recursos no provienen de la nada, es lógico que hemos tenido que pagarlos, ya sea con capital propio, un préstamos o una subvención. Esta es la razón por la cual el activo y el pasivo deben sumar, necesariamente, lo mismo. Y es que el pasivo no es otra cosa que una imagen de cómo hemos financiado el activo.

Analizar un balance de situación

Lo que debemos tener claro a la hora de analizar un balance de situación:

  • Nos interesa que nuestro patrimonio neto sea superior al pasivo. Nos interesa más financiarnos con nuestros propios recursos que deber dinero a terceras personas.
  • El pasivo, cuanto más bajo, mejor. Así podremos utilizar el dinero de los beneficios en seguir creciendo o lo repartiremos entre los accionistas.
  • La cantidad bruta de deuda no nos dice nada. Tenemos que compararlo con el patrimonio neto. Lógicamente si nuestro patrimonio neto son 10.000 euros y tenemos un pasivo por 100.000 euros, tenemos un problema de endeudamiento. Lo que cuenta es el ratio deuda/patrimonio neto.
  • No todas las deudas son iguales. Por un lado tenemos la deuda financiera que conlleva intereses y, por otro, el resto de deuda que no conlleva intereses. Por ejemplo, las partidas recogidas en acreedores comerciales y otras cuentas a pagar (lo que debemos a nuestros proveedores). Cuanto más reducida sea la deuda financiera, mucho mejor.
  • Un nivel aceptable de deuda suele estar en un ratio deudas (a largo y a corto)/beneficio de hasta 3.

¿Qué es el fondo de maniobra?

El fondo de maniobra nos muestra la cantidad de recursos (activos) que tiene la empresa para financiarse a corto plazo. Se calcula así:

Fondo de maniobra = activo no corriente – (patrimonio neto + pasivo no corriente)

Todo va bien si el fondo de maniobra es positivo. Esto implica que tenemos un exceso de fondos para financiar los activos que necesitamos para continuar con nuestra actividad.

¿Qué pasa si el fondo de maniobra es cero o negativo? Si es cero, nos veremos en la situación de que nuestro activo corriente se financia exclusivamente con deudas a corto plazo. Podemos tener problemas de liquidez.

Pero la peor situación es que nuestro fondo de maniobra sea negativo. Significa que para poder financiarnos necesitamos endeudarnos. Pero lo peor es que esto indica que nuestra empresa no genera los suficientes beneficios como para hacer frente a las deudas a corto plazo.

Esperamos haberte resuelto las dudas con respecto al balance de situación. Si no es así, no dudes en escribirnos un comentario. Estaremos encantados de leerte.