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Finanzas

¿Qué es el factoring y cuáles son sus ventajas e inconvenientes?

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Hace poco escribíamos que el periodo medio de pago de las facturas es de 79,4 días, que el 44% de las pymes tienen facturas pendientes de cobro y que, de éstas, el 11% asegura que jamás cobrarán un décima parte de sus ventas. Por desgracia, esta situación puede llevar a la quiebra a un número demasiado alto de empresas. Sobre todo son las pequeñas y medianas empresas quienes se ven en la obligación de cerrar por impagos o retrasos en el cobro de sus facturas. ¿Se puede hacer algo para evitarlo? Por fortuna sí y sin necesidad de recurrir a los préstamos bancarios tradicionales. El factoring es un método interesante para financiarte con tus propias facturas. Una opción que permite tener liquidez sin necesidad de asumir riesgos bancarios. A continuación vamos a ver qué es el factoring y cuáles son sus ventajas e inconvenientes.

¿Qué es el factoring?

El factoring consiste en una operación financiera por medio de la cual una empresa cede las facturas generadas por sus ventas a una compañía (generalmente bancos) que se encargará de gestionar el cobro. A cambio, la compañía de factoring ofrecerá el importe de las facturas cedidas, menos un porcentaje de comisión.

Pongamos un ejemplo. La empresa Indret ha hecho una venta a la empresa Luca y por ello le envía una factura con vencimiento a 30 días por importe de 10.000 euros. A través de la firma de un contrato, Indret se la cede al banco respectivo, quien de inmediato le entrega 9.000 euros, el 90% de la cantidad total de la factura. Ahora el banco tendrá los derechos de cobro y por lo tanto la empresa Luca deberá pagar directamente al banco el 100% de la factura. Así, el banco obtendrá los 10.000 euros y, por lo tanto, habrá ganado 1.000 euros.

Modalidades de factoring

Existen dos modalidades de factoring en función de la cobertura del riesgo de impago:

Con recurso

En este caso el banco no asume el riesgo de impago y puede actuar contra la empresa cedente de las facturas en caso de impago del cliente. El banco llevará a cabo todas las medidas extrajudiciales y judiciales para garantizar el cobro. Sin embargo, en el supuesto que sea imposible cobrar, el banco devolverá las facturas a la empresa cedente y recuperará el importe anticipado.

Esta modalidad suele ser la más habitual, salvo que la empresa sea muy grande y con muy buena clasificación crediticia.

Sin recurso

Aquí el banco sí que se hace cargo del riesgo de insolvencia del cliente, no pudiendo actuar contra la empresa cedente si se produce un impago. Esto supone un incremento en el coste de la operación, por lo tanto la comisión para el banco será mayor que en la modalidad anterior.

Ventajas del factoring

1. Liquidez inmediata

La ventaja más clara es la disposición de liquidez inmediata. Ya hemos visto que el plazo medio de pago entre empresas es de casi 80 días, muy por encima del plazo legal. Sin embargo, es difícil resolver esta situación ya que iniciar un procedimiento de reclamación no es siempre tarea fácil.

Artículo relacionado: Procedimiento monitorio para reclamar facturas impagadas

Gracias al factoring las facturas se pueden cobrar en el mismo momento en el que se emiten. Es cierto que se aplicará una comisión y por lo tanto la empresa no cobrará el 100% de la factura. Por eso hay que valorar la necesidad de liquidez, así como los plazos de vencimiento de la factura o la dudosidad de cobro.

2. No se generan deudas

Ya es simplemente un intercambio de derechos de cobro entre la empresa cedente y el banco, no se generan deudas. Gracias a ello, si la empresa en un momento puntual necesita solicitar un préstamos, podrá hacerlo sin que el factoring le perjudique, ya que habrá conseguido la liquidez necesaria sin endeudarse.

3. Externalizar la gestión del cobro

Podríamos considerar el factoring como un servicio externo para realizar las gestiones de cobro. Esto hace que la empresa no tenga que destinar ningún recurso a este tipo de operaciones. Y, por lo tanto, puede dedicar todos sus esfuerzos en producir y vender.

4. Asesoramiento financiero y comercial

En los casos de factoring sin recurso la entidad, antes de aceptarnos como cliente, y antes de aceptar la cesión de las facturas, hará un exhaustivo estudio de nosotros y de nuestra cartera de clientes. Esto nos servirá como asesoramiento financiero (nos dicen en qué vamos mal y podemos utilizarlo para mejorar) y de asesoramiento comercial (a la hora de escoger a nuestros clientes y no aceptar a los morosos).

Inconvenientes del factoring

1. Alto coste financiero

Las entidades de factoring suelen cobrar una comisión por cada operación en función del crédito y que puede ser del 2 al 3% del total. Además, te cobran un interés en función del plazo de vencimiento, si anticipas los créditos, y una comisión por costes del servicio. También te pueden repercutir un coste de seguro e incluso hasta gastos de estudio, pero todo esto hay que negociarlo con cada entidad individualmente.

2. El peligro del factoring con recurso

Si se trata de la modalidad con recurso y la empresa de factoring nos devuelve la factura nos encontraremos con que hemos perdido más dinero que si solo hubiéramos dejado de cobrar la factura.

3. Mala imagen hacia los clientes

Si no comunicamos bien a nuestros clientes la operación, pueden interpretar que nuestra empresa ha sido intervenida o que se encuentra en un pésima situación financiera. Aunque la realidad sea todo lo contrario.

4. Aceptar solo los clientes más solventes

Puede suceder que la empresa de factoring solo acepte aquellos clientes que por su solvencia y estandarización de proceso de cobro nos suponen el menor esfuerzo administrativo.

5. Inconvenientes para nuestros clientes

Es posible que para alguno de nuestros clientes esto les resulte un inconveniente ya que la capacidad de negociación que tienen con la empresa de factoring para retrasar o fraccionar un pago es menor que la que tienen con nosotros.

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